Nuevas empresas, consumidores-inversores, otra economía

Y si el poder del mercado fuera utilizado para resolver problemáticas socio-ambientales y continuar generando riqueza? Probablemente muchos de nosotros ya nos habremos hecho esta pregunta.

Existen dos hechos sobre los que difícilmente se pueda dudar, uno es el poder que tiene el mercado para alocar recursos y suplir demandas generando riqueza y el otro, es la grave crisis socio-ambiental que estamos viviendo.
Según cifras publicadas recientemente (2012) por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) aproximadamente 925 millones de personas en el mundo no comen lo suficiente para ser consideradas saludables, es decir que una de cada siete personas en el planeta va a la cama con hambre todas las noches.
Cada 15 segundos, un niño muere de enfermedades relacionas a la falta de agua potable, saneamiento y condiciones de higiene (UNICEF). Un informe sobre Nutrición infantil publicado en 2006 por la misma agencia, revelaba que un tercio de las muertes entre niños menores de cinco años de edad en los países en desarrollo están vinculadas a la desnutrición.
Por otro lado, el último y prestigioso informe Planeta Vivo de la Red WWF, expresó que la biodiversidad mundial está disminuyendo a un ritmo sin precedentes y se acentúa en las poblaciones de especies tropicales, donde se registra una disminución de 60% en menos de 40 años. La demanda humana por recursos naturales sube vertiginosamente y llega a 50% más de lo que el planeta puede soportar. En caso de que esta tendencia continúe, vamos a precisar en el 2050 de un segundo planeta para atender nuestras demandas de recursos (energía, agua, alimentos, etc.) para poder mantener nuestro actual patrón de consumo.
Sin lugar a dudas la humanidad tiene grandes desafíos para resolver en los próximos años. Sin embargo, nunca antes en la historia contamos con tantas y tan poderosas herramientas y el significativo capital humano para sobrepasar este crítico presente.
Cada vez son más los emprendimientos que nacen o comienzan a incorporar en su estructura, funcionamiento y medición de resultados todas las dimensiones de la sustentabilidad: la económica, la social, la ambiental, la política y la cultural.
Un excelente ejemplo de este nuevo paradigma son las B Corps: un nuevo modelo de empresa que se presenta como alternativa a las tradicionales SA, SRL y Cooperativas. Su diferencial es que usan el poder del mercado para resolver problemas sociales y ambientales explicitados en sus estatutos fundacionales. Bajo esta visión incorporan buenas prácticas de gobernanza y gestión con sus colaboradores y accionistas, en su relación con el medio ambiente, las cadenas de valor y la comunidad.
Para transformarse en una Empresa B se debe cumplir con estándares rigurosos e independientes de desempeño social y ambiental, rendición de cuentas detallada y padrones de transparencia. La adopción de prácticas de Responsabilidad Social Empresarial aumenta las posibilidades de la empresa en convertirse en Empresa B.
Actualmente existen aproximadamente 500 empresas con Certificado “B Corporation” en 60 sectores diferentes de la economía, representando US$ 2,9 mil millones en ingresos.
Por ejemplo, la Emory Knoll Farms, es el único vivero en los EE.UU. que se dedica exclusivamente a la reproducción de plantas para la industria de techos verdes. La Harvest Power, por otro lado, gestiona los residuos orgánicos utilizando tecnologías avanzadas para producir energía renovable y fertilizantes orgánicos de alta calidad. Estos son sólo algunos ejemplos de empresas con certificado “B Corporation”.
Tri-ciclos de Chile, es la primera empresa sudamericana con certificación B, y fue creada para promover el consumo responsable a partir de la industria del reciclaje. En el mismo país, fue creada recientemente la iniciativa “Sistema B”, una organización con sede en Santiago que promueve las Empresas B en la Región.
Otro ejemplo interesante es Guayakí, una empresa registrada en California, que tiene como misión la regeneración de 60.000 ha de selva misionera y la inclusión de 1.000 familias marginalizadas en Argentina, Brasil y Paraguay. Cumple con su misión a partir de la venta de yerba mate producida orgánicamente bajo sombra, que sirve de insumo para bebidas naturales vendidas en más de 10.000 puntos de venta en los EEUU y Canadá.
A través del “Informe de Impacto B” que la empresa debe realizar, cualquier persona puede tener acceso a las informaciones de rendimiento, sobre los avances de su misión y las prácticas sociales y ambientales que están por atrás de sus productos.
En ese sentido todos podemos tener un papel fundamental en la transformación del actual modelo de desarrollo. Un consumidor consciente y responsable que conoce los productos, a los productores y tiene la capacidad de interpretar certificaciones y otras informaciones, pasa a tener un rol protagónico. De meros consumidores, podemos pasar a ser inversores en el simple acto de comprar, eligiendo empresas responsables, éticas, transparentes, transformadoras del mercado, de la sociedad y de la relación con el medio ambiente, en definitiva, sustentables (o que muestran que están trabajando para serlo).
Nuevos modelos de producción y consumo se están consolidando. Importantes transformaciones socio-culturales están abriendo camino para una nueva economía.


Más informaciones: http://www.bcorporation.net/

Data: 20-03-2012